Claudia de Colombia a sus 70 años sigue agotando boletería

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Claudia de Colombia o la hazaña de seguir llenando escenarios a los 70 años

Su vitalidad la tiene cantando a reggeatón y su fanaticada sigue fiel a una diva que siempre ha hecho lo que ha querido

Por: Las2orillas
Junio 30, 2017

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 Tiene 70 años y aunque muchos la creyeron retirada, un recuerdo perdido de la década de los 80, Blanca Gladys Caldas Mendez, mejor conocida como Claudia de Colombia, sigue llenando la plaza de toros de Cañaveralejo en Cali, la Macarena de Medellín o el Astor Plaza de Bogotá. A donde quiere que pasa las boletas se agotan en minutos. Su público es fiel, le perdona todo, incluso que en su último disco se haya atrevido a sacar un reggetón con aires de cumbia llamado Pastilla de Alegría. Ellos saben que Claudia de Colombia, muchos años antes de que Shakira, Juanes, Carlos Vives o Maluma se convirtieran en fenómenos mundiales, fue la primera artista en presentarse en escenarios indiscutibles como el Madison Square Garden de Nueva York o el Tereza Carreño de Caracas.

La primera persona que creyó en ella fue su mamá. La llevaba a Inravisión cuando tenia apenas 5 años y desde esa edad empezó a codearse con monstruos como Leo Dan, Celia Cruz o Angélica María. Desde esa época viene la confusión ampliamente repetida de que ella nació en Manizales sólo porque su apellido era Caldas. Se graduó de bachiller a los 21 años y la gloria en los escenarios aún era esquiva. Tenía que trabajar. Claudia, después de ver a una muchacha muy elegante bajarse de un Mercedes Benz, soñaba con ser gerente de banco. Su mamá no estaba de acuerdo, ella la veía sobre un escenario. Intentó matricularla en varios conservatorios pero nunca pasó los exámenes, muchos de ellos absurdos como escuchar una nota musical y después poner sobre una hoja en blanco sobre lo que sentía al escucharla. Blanca Gladys no entendía, ella lo único sabía era cantar. Se presentó en casi 20 concursos pero en ninguno pudo ganar. Nunca dudó de su talento, todo era rosca y ella no estaba adentro. Cuando se le cerraron todas las puertas se tuvo que resignar a buscar un empleo. El primero que tuvo fue el de ser secretaria de El Espectador

 Le pagaban 150 pesos y más de la mitad del sueldo se le iba en taxi. Altiva, nunca consideró la posibilidad de subirse en un bus atestado de gente. Aunque siempre llegó tarde al periódico su jefe, Alberto Blanco, nunca le dijo nada. Al contrario, cuando una vez escuchó a su secretaria murmurar canciones de Maria Dolores Pradera, no le quedó de otra que alentarla aseguir su camino. Fue a una audición en televisión, cantó con todas sus agallas. En esa presentación estaba presente un señor llamado Santander Díaz. La volvió a escuchar de nuevo y él le abrió las puertas para grabar su primer disco. Su jefe, Alberto Blanco, no le decía nada por las continuas ausencias. Al contrario, cuando se enteró que su pupila estaba grabando un disco el mismo le aconsejó a Luis Alberto Cano que la entrevistara y el Espectador le dio dos páginas a la joven promesa. A partir de ahí ya nadie la llamó Blanca Gladys, de ahí en adelante todo el mundo la conoció como Claudia de Colombia.
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