EL AQUELARRE: Ordonez, Fajardo, IMPEC Efromovich

 

Ansiedad por un nuevo libro

 

General expectativa se adivina en todos los medios sociales, intelectuales y políticos por la inminente aparición de un libro que circulará poco después del 11 de marzo, y que podría consagrar definitivamente a su autor.

La edición y lanzamiento del volumen correrá por cuenta de la nueva editorial “Patria Sensata”, de reciente aparición, que se consolidará ese día para regocijo de las gentes pensantes del país.

Se trata del nuevo “Tratado sobre la mejor manera de incinerar libros y auto quemarse a sí mismo”, del genial creador santandereano Alejandro Ordoñez, de la más pura extracción retardataria y avanzado discípulo de Tomás de Torquemada.

Eso sí, la editorial “Patria Sensata” hizo una categórica salvedad: Si por cualquier desafortunada circunstancia el libro no puede salir a la luz pública, será irremediablemente quemado.

¿SI ESO ES EN CAMPAÑA…COMO SERÁ DESPUÉS?

¿Si en plena campaña los que dirigen la llamada Coalición Colombia en medio de su arrogancia y prepotencia se pasan las normas por donde sabemos, como será si para desgracia del país quedan en el poder?

Buena muestra de ese talante insoportable que los hace creer salidos del sobaco divino, dieron la semana pasada en el municipio de Itagüí, donde violentando todas las disposiciones adelantaron sin permiso, después de ser advertidos, una concentración en el parque principal de esa localidad.

En desarrollo de la Ley de Garantías, artículo 38, la administración municipal de Itagüí expidió el decreto 996 de 2005, para regular todo lo que tiene que ver con campañas, cuyos promotores no pueden hacer demostraciones públicas en el parque principal.

Ni Robledo, ni López, ni Fajardo se dieron por enterados y a pesar de la advertencia oficial, se pasaron las disposiciones por la faja sin importarles un sieso la prohibición.

Los ingenuos preguntan: ¿si esto será en campaña como será en el poder, con la gritona a la cabeza?

PROGRAMA: ¿SÓLIDO O GASEOSO?

En un altísimo porcentaje los llamados “programas” de los candidatos son pura paja, lugares comunes, promesas vanas que jamás se cumplirán, en fin, un sartal de mentiras y vaguedades, o en el mejor de los casos, unos mamotretos que no los lee ni Simón Gaviria.

Muestra irrefutable de lo anterior es la innovadora proclama del candidato Sergio Fajardo en el asunto que se supone es el que más domina: “La educación se escribe con E”, dijo como gran cosa, tesis llamada a causar conmoción en todos los foros que sobre la materia se hagan de ahora en adelante en el mundo.

Como ideario del exgobernador puede estar un poco corto, podría ayudársele informándole que Desempleo se escribe con D; Trabajo se escribe con T; Seguridad con S; Inequidad con I; Hambre con H y Paz con P, entre otros puntos cenitales dignos de figurar en su plataforma.

NECESARIA DIVERSIFICACIÓN

Cuando una empresa deja de funcionar correctamente y sus resultados no son óptimos, sus orientadores aplican primero que todo, como mecanismo de superviviencia, la diversificación.

Algo que le vendría de maravilla al Instituto Nacional Penitenciario -INPEC- que entre otras cosas nunca ha sido modelo de nada particular, ahora que los responsables de toda clase de delito habidos y por haber, esquivan sus cómodas y funcionales celdas para pasar mejor una temporadita en sus casas.

Así como algunos pacientes felinos y de los otros les propician lo que denominan “hospital en casa”, también los delincuentes, en especial a aquellos de cuello blanco, podría brindárseles algo como “Inpec de casa”.

Así podrán maquinar de una manera más efectiva sus argucias y tramoyas para hacer los famosos “acuerdos” que les permitan cuando antes salir a disfrutar los millones de pesos que se robaron.

No construir más centro de reclusión a costos, comisiones y “mordidas” exorbitantes solo para los pendejos, y adelantar más bien complejos habitaciones de cinco estrellas, los cuales seguramente se librarían con la inmensa cantidad de corruptos pudientes que aparecen a diario, es la solución adecuada para ir eliminando el famoso hacinamiento.

ASI NO SE PUEDE

Uno de los mayores empeños del actual gobierno es lograr el ingreso de Colombia a la OCDE, una exclusiva sociedad de la cual hacen parte los países más ricos del mundo, entre los cuales manejan por lo menos el 80% de todo lo que tiene que ver con la economía y el desarrollo social.

Traslado este empeño al vulgar campo de las apetencias humanas, es como aquel parroquiano que pretende salir del club La Recocha, de Languazaque, para entrar al exclusivo Nogal de Bogotá.

Válido es ese objetivo, pero hay que trabajar para que se le reconozcan al país y sus ciudades, algunos adelantos en materias elementales que tienen que ver con el progreso, el adelanto y el confort.

Que tal, por ejemplo, la ciudad de Medellín que de manera ardua trabaja por su internacionalización, con apenas cuatro casetas para atender los inmigrantes de vuelos internacionales que en grandes cantidades llegan o quieren llegar a ella.

Eso es lo que con tristeza se aprecia en el aeropuerto “José María Córdoba” casi todos los días: cuatro de trece casetas en servicios de inmigración, mientras las filas de pasajeros que llegan se hacen cada vez más lentas y tediosas.

Para un visitante extranjero constatar esta pobreza de atención, es tanto como el impacto que experimentaría un medellinense al comparar entre sus terminales de transporte y el terminal de buses de Jijuemiandó.

Miserear en un aspecto fundamental como es la primera impresión que se tenga de Medellín, economizando personal para esos importantes puestos, es algo que no cabe en una mente brillante.  ¿Oyó alcalde? Hálele las orejas a quien corresponda.

PARO HERMOSO Y BENDITO

A mañana, tarde y noche, el señor Efromovich se hinca, alza los brazos al cielo y le da gracias al Altísimo por haber permitido el paro de pilotos del año pasado en su empresa.

¿Que se jodieron usuarios y ciudadanía en general? Pues claro, pero eso no importa porque la aerolínea consiguió en tiempo récord, reajustar los precios de sus pasajes en un ochenta por ciento y a veces en el ciento por ciento.

Antes del cese el trayecto Medellín-Bogotá o viceversa, el más demandado, valía cien o ciento veinte mil pesos; hoy cuesta ciento ochenta o doscientos mil; en millas, se adquiría antes del paro en dos mil o dos mil quinientas millas y ahora vale entre cinco y seis mil.

Con razón a Efromovich le está saliendo callo en las rodillas.

COMO ANILLO AL DEDO

A raíz de la situación anterior cae como anillo al dedo esto que firmó Stieg Larsson, el consagrado escritor sueco fallecido:

“En el mundo del periodismo económico, sin embargo, la regla de oro de la profesión – hacer un análisis crítico e informar objetivamente del resultado a sus lectores- no parece tener validez.  En su lugar, aquí, se le rinde homenaje al sinvergüenza de más éxito. Así se crea también la Suecia del futuro y se mina la última confianza que la gente ha depositado en el gremio periodístico”.  De lo anterior, aunque fue registrado en una novela, solo basta cambiar a Suecia por Bogotá y se llega a la misma conclusión.

Cuales cuestionamientos a esa abusiva actuación de Avianca puede esperarse de unos redactores que, en su mayoría, ¿gozan del privilegio de pasajes gratis o de grandes descuentos con esa empresa? Viva el bendito paro, repite todos los días Efromovich.

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