Colombia tiene nuevo procurador Fernando Carrillo

Carrillo: el procurador que logró unir al santismo y uribismo

El exministro Feranndo Carrillo fue elegido como nuevo procurador general con 93 votos de todas las corrientes políticas. En total, votaron 95 senadores.

Fernando Carrillo. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA

En el mundo del poder se suele decir que la política es dinámica. Y quizás nadie ha aprovechado más esa máxima que Fernando Carrillo. El nuevo procurador general salió airoso de una de las más pugnaces elecciones recientes a punta de paciencia y método. Y no solo eso, el ex ministro de Justicia logró lo que en el proceso de paz parece aún imposible: unir al santismo y al uribismo.

La elección del Procurador no era la simple provisión de un cargo importante.

Era también un forcejeo, como una cuota inicial, de la campaña presidencial del año 2018. Por eso en el gobierno muchos decían que en ese jueves por la mañana todos los poderosos de Colombia se estaban jugando su futuro en los próximos años.
Carrillo era el único personaje que le permitía ganar en ese escenario al mayor número de estos. Y quizás fue por eso, la realidad de que tanto estuviera en juego, que todos se terminaron sumando, así fuera al final, a su candidatura. Ganó con 93 votos de todas las corrientes políticas.

Esa mezcla de intereses también la había tenido Ordóñez. En el 2009 sacó 81 apoyos, incluidos los de liberales y los del Polo, a pesar de ser conservador; en el 2013, Ordóñez fue reelegido con 80 votos. Lo particular de este caso es que quienes votaron por él en el 2009 tenían puesta la camiseta del uribismo, pero cuando lo reeligieron ya lucían la del santismo.

Pero a Carrillo le tocó pelear por ese cargo en un país distinto. Quizás la política nunca había estado más polarizada y los extremos no se habían visto tan irreconciliables. El ex ministro supo meterse en esa tormenta y salir ileso.

El procurador que necesitaba Santos

Hace unos días la llegada de Carrillo a la silla que hasta hace poco ocupó Alejandro Ordóñez no se veía fácil. En plata blanca, el cargo le correspondía al Partido Conservador, pues la habían tenido por ocho años y habían hecho hasta lo imposible por no perderla.

La presión sobre el gobierno fue enorme. Tanto que la Casa de Nariño no fue la que ternó a Carrillo, a pesar de ser más de sus entrañas que la finalmente ungida por pertenecer a esas toldas: la ex magistrada María Mercedes López.
Cuando el No ganó en el plebiscito muchos pensaron que la Procuraduría viviría uno de los más fuertes coletazos pues el principal perdedor de la contienda, el Partido Liberal, no podía llevarse semejante premio. Y al final, a pesar de que Carrillo es de esa colectividad, no se lo llevó. Todos ganaron, o bueno casi todos.

Pocas elecciones han logrado reunirá tantos en un mismo costal. El más aliviado con la llegada de Carrillo es el presidente Santos. Porque aunque ternó a la ex magistrada María Mercedes López, en secreto su guiño siempre fue para él.

Santos tiene una relación ni íntima ni distante con Carrillo. El presidente lo hizo venir a marchas forzadas de Paris, donde dirigía la oficina del BID para Europa, para que presidiera el equipo de empalme en la transición con el gobierno Uribe. En 2012 lo nombró director de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado. Allí Carrillo tuvo un papel importante cuando se desató la crisis de la reforma a la justicia y contribuyó a las objeciones presidenciales que lograron tumbarla.

Después de esa hecatombe, Santos lo designó Ministro del Interior y posteriormente Embajador en España. En el primer cargo le tocó lidiar con el paro agrario y en el segundo lideró una visita de Estado similar a la próxima de Santos en Inglaterra. Así, cuando se posesione como Procurador, tendrá la particularidad de jurar por cuarta vez en el Palacio de Nariño en este gobierno.
El presidente sabía que con él iba a la fija, en especial porque no podía darse el lujo, en el momento más duro de su mandato y con la pérdida de un plebiscito a cuestas, de tener un nuevo opositor en la Procuraduría. Y el único que de verdad le daba esa tranquilidad era Fernando Carrillo.

Más allá del hecho de ser cercano personalmente a él, el ex ministro de Justicia lleva más de 20 años en la vida pública caracterizándose por ser un conciliador y como se demostró en su elección, muy difícilmente alguien logra en este momento de polarización llegar a consensos tan fácil como él.

Desde 2014 no se veía, en el Senado, un engranaje tan efectivo de la Unidad Nacional.

Si bien fue una decisión individual de cada partido, en momentos diferentes, por distintas motivaciones, al final concurrieron en un nombre. Y en un hecho político envidiable para cualquier apuesta ambiciosa, como pasar por ejemplo la reforma tributaria, también se sumaron a esa causa sus adversarios.

Ganadores, pero también perdedores

La tabla de los triunfadores de la jornada es bastante diversa. Por un lado, en el Congreso ganan los que lograron inclinar la balanza mayoritaria. El Partido Liberal y el de la U pudieron apoyarlo en bloque, pero quienes finalmente sumaron para la victoria terminaron siendo los opuestos.

Los principales triunfadores fueron los conservadores que se marginaron de su candidata: Gerlein, Enriquez Maya, etc. Los verdes se montaron al final pero también fueron importantes al igual que Opción Ciudadana pues en una elección cada voto cuenta, en especial en el último momento.

Y quizás el más definitivo terminó siendo el Centro Democrático quien le entregó a Carrillo la ventaja de llegar a ese cargo no solo con una votación casi unánime, sino con una característica que vale oro hoy en el mundo político: venir del santismo y ser respaldado por el uribismo. Eso en la actual coyuntura puede llegar a convertirse en su principal activo.

Cambio Radical también tuvo un papel importante. En sus inicios estuvo con López. La candidata estuvo con los Char el pasado 11 de octubre en un palco para ver el partido de Colombia contra Uruguay.

En las Altas Cortes, el Consejo de Estado le ganó este round a la Corte Suprema, quien se la había jugado toda por el vicefiscal Jorge Perdomo.

Pero como en todo, también hubo perdedores. La mayoría de los quemados con esta elección están en las toldas conservadoras: David Barguil quien se la jugó toda por López y Mauricio Cárdenas, quien arriesgo su margen de maniobra en el Congreso, ad portas de una reforma tributaria, supuestamente por apoyarla.

El otro perdedor es Mauricio Lizcano, quien quedó en la facción minoritaria del Partido de la U. El presidente del Senado arriesgó su gobernabilidad por apoyar a López y tuvo que dar reversa ante las enérgicas quejas de los senadores.

¿Y quién es él?

El nuevo procurador es un viejo conocido de la clase política. Pero paradójicamente todos lo recuerdan más por lo que hizo de joven. Cuando estaba estudiando derecho en la Javeriana, dirigió las juventudes del Nuevo Liberalismo, en vida de Luis Carlos Galan. Cuando este fue asesinado, Carrilo con un grupo de estudiantes provocaron la histórica marcha del silencio que terminó dando pie a la Séptima Papeleta, a una Asamblea Constituyente y a nueva Constitución Política. Carrillo fue el delegado más joven en ese proceso. Tenía 28 años.

Por la dinámica de la política los dos hijos de Galán curiosamente en una primera etapa no acompañaron a Carrillo. En el liberalismo Juan Manuel votó, en la ronda interna, por Jorge Perdomo (junto con Álvaro Ashton) y Carlos Fernando en Cambio Radical aguardó con paciencia lo que dijera su partido. Finalmente ambos votaron por Carrillo.

Después de la constituyente la carrera de Carrillo es conocida. Fue del kínder de Gaviria y luego su ministro de Justicia. Trabajó en el BID en París y Brasilia. En el gobierno Santos ocupó el ministerio del Interior y luego estuvo varios años en la embajada de Colombia en España. Se decía cuando estaba afuera que si volvía sería para aspirar a un alto cargo, en un principio la Fiscalía. Pero Carrillo sabe medir sus apuestas y ni siquiera se arrimó a la contienda cuando se alborotó ese avispero.

Lo que viene

La elección de Carrillo reconfigura el espectro político y ajusta las fichas. Los primeros impactos se vivirán en la Rama Judicial. Las Altas Cortes estaban esperando esta designación para continuar con el proceso de postulación de candidatos para las plazas vacantes que habrá en la Corte Constitucional.

Con la presencia de un liberal en la Procuraduría es posible que cambie el perfil de aspirantes. Las cortes -que tanto saben ahora del tema- entienden que deben jugar con candidatos que tengan posibilidades. Lo mismo hará la casa de Nariño, quien tiene dos cupos para esa estratégica elección.

Como lo había anticipado Semana.com, el «combo» electoral del año comprendía Defensoria, Procuraduria, las cinco plazas de la Corte Constitucional y la sucesión en la Vicepresidencia. La Corte Suprema y el Consejo de Estado jugarán con esa perspectiva. También se anticipa que uno de los puntos importantes para ellos será lograr aumentar la edad de retiro forzoso.

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